De tener a toda la sociedad doblegada por medio del discurso y del terror (inquisición y demás...), pasaron a ir perdiendo poder y vigencia.
Cuando antes el único discurso válido lo profería el Papa, supuestamente transmitido por el Dios, ahora ya casi nadie se lo cree.
Desde la educación oficial se impone el laicismo, aunque hay numerosas escuelas confesionales, pero que no pueden obligar a nadie, por ley.
La Ley "de Dios" fue suplantada por la Ley promulgada por consenso en el Parlamento, o sea, una Ley laica que responde al razonamiento lógico (o a los intereses de parte).
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